Una queja contra Dulcerías Gaby señala la falta de expedición de facturas por las compras realizadas, además de un trato calificado como déspota y precios elevados al minorista. El reclamo cuestiona tanto la atención al público como la respuesta del establecimiento a las solicitudes de comprobantes fiscales.
La negativa a entregar una factura no es un asunto que dependa de la voluntad del negocio. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) identifica como prácticas indebidas negar el comprobante porque no se pidió al momento de la compra, incrementar el precio por solicitarlo o rechazar su emisión cuando el pago se realiza en efectivo.
Según las indicaciones del organismo, la factura puede emitirse después de la compra, siempre que sea dentro del mismo año en que se realizó la operación. Por ello, no haberla solicitado al pagar no justifica, por sí solo, una negativa.
Tampoco se debe condicionar la expedición del Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) a la entrega de una Constancia de Situación Fiscal. El SAT señala que deben proporcionarse los datos necesarios: RFC, nombre o razón social, régimen fiscal, código postal fiscal y uso del CFDI. Exigir la constancia como requisito adicional constituye una práctica indebida.
En cuanto al servicio, la inconformidad describe una atención poco respetuosa y cuestiona los costos de los productos. Estos señalamientos corresponden a la experiencia reportada; no se cuenta con una comparación de precios que permita determinar si los artículos son más caros que en otros establecimientos.
De confirmarse la negativa de facturación señalada en Dulcerías Gaby, se trataría de una conducta expresamente identificada por el SAT como indebida. Las personas afectadas pueden presentar una solicitud mediante el servicio oficial de conciliación de facturas para que el organismo requiera al proveedor el cumplimiento de sus obligaciones.
La queja requiere una respuesta del establecimiento sobre su procedimiento de facturación y la atención que brinda a sus compradores. Otra de las quejas es la “obligatoriedad” en algunas de sus sucursales a pagar en efectivo como único medio de cobro, lo anterior, una práctica común en dulcerías y otros establecimientos para evitar el pago de impuestos.


