El gobernador retoma sus funciones entre el deslinde de aliados políticos, reclamos de víctimas y con la investigación federal aún abierta
Rubén Rocha Moya publicó a las 8.46 la bomba política del día: “El día de hoy he retomado el ejercicio de mi cargo de gobernador”. Minutos después, el político se bajó de una camioneta y caminó hacia el Palacio de Gobierno de Sinaloa, la que fue su oficina por varios años hasta que en mayo una acusación formulada por autoridades de Estados Unidos lo obligó a separarse del cargo. Pero su vuelta al puesto provocó una tormenta política que ha puesto a casi todos los actores políticos en contra de Rocha Moya, el gobernador oficialista más cuestionado de México.
En su regreso a la oficina, Rocha Moya se topó con el colectivo Madres en lucha por tu regreso a casa, una organización que se manifiesta por los más de 4.000 desaparecidos que hay en el Estado desde que comenzó la guerra dentro del cartel de Sinaloa. El gobernador abrazó a Reynalda Pulido, una de las integrantes de la organización, y tomó una carpeta con documentos que esta le entregó. “Retomo el caso ahora que volví”, le dijo.


