Desde la zona de Santa Ana Chiautempan —municipio gobernado por la morenista Blanca Angulo Meneses— hasta las demarcaciones de Tlaltelulco, Acuamanla, Teolocholco, Papalotla y Mazatecochco, operan decenas de mujeres en situación de prostitución. Mientras algunas de ellas manifiestan realizar esta actividad de manera independiente por necesidad económica para sostener a sus familias, activistas y organizaciones civiles denuncian la permanencia de redes delictivas perfectamente estructuradas. Estas mafias se dedican a captar, coaccionar, transportar y ejercer violencia contra mujeres y niñas con fines de explotación sexual, operando tanto en el estado de Tlaxcala como en diversas entidades del país y de la Unión Americana.
Históricamente, el municipio de Tenancingo, Tlaxcala, ha sido señalado como el principal epicentro y cuna de proxenetas (lenones) en la región. Sin embargo, este fenómeno criminal se ha extendido con fuerza hacia la Vía Corta Santa Ana y municipios vecinos como Mazatecochco y Papalotla, consolidando el denominado corredor de la trata de personas Puebla-Tlaxcala.


